Más pobre. ¿Más digna?

“We are looking URGENTLY for a Professional Journalist with experience in International Economy and Politics, who likes challenges”. Uno ve esto en Infojobs y empieza a soñar. El trabajo, según describen, consiste en hacer investigación sobre países, preparar y hacer entrevistas a personajes de perfil alto y escribir artículos. Perfecto. Decido plantarme directamente en sus oficinas.

Con permiso de Harry Dean Stanton, es idéntico al director

En el domicilio que la empresa, Global Review International, indica en su web solo queda el rastro de un letrero en la puerta y cartas sin recoger en el buzón. Llamo por teléfono y me dan la nueva dirección. La oficina está en un edificio de viviendas con algunos despachos. Tiene el aire medio señorial, medio rancio, que da un hall de entrada oscuro, el suelo de tarima crujiente y las grandes puertas correderas de un salón reconvertido en sala de reuniones. Solo se ve a un par de jóvenes extranjeras trabajando, y alguna conversación que roza la bronca entre una de ellas y el jefe, un hombre con acento uruguayo o argentino de unos 70 años. Ya que estoy me entrevistan y me hacen exámenes de inglés. Por la tarde me citan para hacer otra prueba el día siguiente. La última llamada es un viernes para que vaya a firmar el contrato el lunes. Me han dado el trabajo. Bingo.

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Víctimas doblemente golpeadas

Te acaba de asaltar un grupo de cabezas rapadas. Puede haber sido por tu look punk, o hippie, o gótico, por ser un chico y llevar el pelo largo, por ser africano, latinoamericano o asiático, o sin más, porque te has cruzado en su camino. Te han pateado y golpeado en todo el cuerpo. Te han insultado mientras desde el suelo, retorcido, les suplicabas llorando que parasen. Aparece una persona y los tipos se van. Estás sangrando y te dice que no te preocupes, que va a llamar a la policía. “¡Nooo, por favor!”. Te vas arrastrándote, cojeando, aturdido, pero te vas. Si viene la policía será a ti a quién metan entre rejas. No tienes documentación, y al parecer aquí, sin papeles, tampoco tienes derecho a justicia. Sigue leyendo

Del Inem a dormir en la calle, en Noruega

La de Gonzalo Marina es la historia de millones de emigrantes que dejan atras su país y su familia porque la necesidad aprieta, el paro ahoga y los sueños parecen más fáciles de atrapar en países más desarrollados. Su relato coincide con el de millones de personas del sur que buscan en el norte la prosperidad que no llega o no termina de cuajar en casa. Y como muchos de ellos, ha comprobado pronto que no es fácil salir adelante en un lugar desconocido, con un idioma extraño, donde sin dinero no hay otro sitio para vivir que la calle. En su caso, las gélidas aceras de Bergen, Noruega.

Reportaje en la cadena NRK

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Las secuelas del #17A, #18A y #19A

Varios brazos vendados en cabestrillo, cabezas grapadas y muchos moratones ocuparon anoche parte de la plaza de Oriente. También las historias de miedo y humillaciones que acompañan las heridas. Son secuelas de la marcha laica del pasado 17 de agosto contra la financiación pública de la visita del Papa, que terminó con ocho detenidos y al menos 15 heridos. Y de las dos noches siguientes, en que la policía volvió a disolver a palos las dos concentraciones que protestaban por el uso indiscriminado de la fuerza. A la luz del reguero de vídeos y fotografías que dejaron esas tres jornadas, la policía anunció el lunes la apertura de una investigación interna, y hoy ha incoado expedientes administrativos por faltas graves a tres agentes.

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